30/9/09

tan cerca pero tan lejos...

Una de mis amigas estaba enamorada de alguien que tenía novia... él la buscaba a ella, pero nunca concretaban, daban vueltas, charlaban horas, se daban la mano... se hablaban al oído... era una relación inocente, jugaban sobre la línea entre amigos y amantes...

Él tenía un amigo que casualmente era mi vecino, yo no lo conocía, pero ellos "nos usaban" a nosotros para poder estar juntos, cerca aunque sea, él se quedaba en lo de su amigo, ella en mi casa, y se llamaban por teléfono o chateaban, fantaseando, jugando con estar "tan cerca pero tan lejos" con "querer y no deber"... su amigo y yo estábamos hartos de sus vueltas, muchas veces hablabamos en conferencia los cuatro y nos divertíamos un montón, tratábamos de darles manija pero seguían sin concretar y los dejábamos que hablaran solos...

Esa noche llovía... nosotras habíamos alquilado unas películas para ver, pero hacía calor, y esa lluvia calurosa de primavera nos hacía filosofar, sobre el amor, la soledad, las vueltas de la vida... y la verdad estaba mejor nuestra charla que cualquier película... En ese momento ellos nos llaman, estaban solos en la casa y nos invitaron... Ella no estaba segura de ir, pero yo la convencí. Apenas llegamos se notaban los nervios entre mi amiga y él, y nosotros nos divertíamos al verlos tan ingenuos... Estuvimos horas tratando de convencerlos que era obvio que querían estar juntos, que estuvieran de una vez o se dejaran de buscarse. Hasta que su amigo se cansó y sin rodeos me tomó de la mano, me dirigió hacia la puerta y me dijo "acompañame a afuera a ver si llueve" yo no pude evitar soltar la risa, ella me miró con cara de pánico como diciendo "no me dejes sola con él!!!!" yo no pude hacer nada, él me llevó sin esperar mi decisión.

Nos fuimos corriendo bajo la lluvia hasta el garaje, estaba en penumbras pero no nos importaba la luz, sujetandome de las caderas apoyó mi cola contra el auto y me besó en la boca, yo acariciaba su pelo, sentía las gotas de agua en él, él comenzó a besar las gotas de agua que yo tenía en el cuello, y fue besando todo mi escote, me levantó la ropa y comenzó a besarme los senos, de una forma tan delicada que me mataba de excitación. Yo cerraba los ojos y abría la boca como a punto de gemir, volvió a besarme los labios y yo levanté una pierna y lo rodeé con ella, como abrazándolo, él sujetandome de la cintura me levantó hasta dejar su bulto entre mis piernas, las levantó y lo rodeé con ellas, sujetandome de sus hombros comencé a moverme, sintiendo todo su miembro a través de la ropa, tan duro que me moría por tocarlo sin ropa de por medio... Apoyé mis pies en el piso, él besaba mi cuello y se movía refregando su cuerpo contra el mío, presionándome contra el auto, haciendome sentir su dureza entre mis piernas, hasta que se alejó unos centímetros de mi cuerpo y comenzó a acariciarme entre mis piernas, fue subiendo despacito hasta tocarme donde ya no daba mas de humedad, comenzó a acariciarme de una forma tan rica que no pude evitar sujetar su miembro por encima de la ropa, lo quería acariciar, lamer, tenerlo dentro, me estaba muriendo de ganas, estaba gozando tanto sus caricias, lo besaba en la boca entre leves gemidos, estábamos disfrutando tanto... Me besó nuevamente el cuello, me mordió despacito el lóbulo de la oreja, y me dijo al oído "vamos para adentro de la casa, a mi habitación?" y no terminé de decir que sí cuando escuché a mi amiga gritandome "rubia!!!" miramos hacia afuera y la vimos parada bajo la lluvia. Me acomodé la ropa y salí a ver que pasaba.

Quería que nos fuéramos sin darme explicaciones, sin dejarme seguir disfrutando (ni terminar de disfrutar), y nos fuimos a mi casa...

Ella se pasó hablando todo lo que quedaba de la noche, sobre todo contándome lo que no hicieron, y lo muy poquito que sí hicieron, y luego se puso a filosofar sobre el amor, las relaciones, la infidelidad, la soledad, la gente que complica las cosas simples... yo la escuchaba deseando haberme quedado en ese garaje... que estaba ahí a una cuadra de distancia...

17/9/09

el guardian de mis deseos...

Era la noche de halloween y fuimos a una fiesta de disfraces, además era el cumpleaños de una de mis amigas, así que después de festejar en su casa, nos disfrazamos y nos fuimos todas al boliche gay donde hacían la fiesta a la cual nos habían invitado. Ninguna de nosotras es gay, pero nos invitó el amigo de un amigo y nos pareció divertido, como para variar.

En el camino mis amigas iban tomándome el pelo, diciendome que me iba a aburrir ya que todos los hombres iban a ser gays y no iba a poder "comerme" a nadie. Porque según ellas sin eso yo no me divertía...

La fiesta estaba impresionante, la música era genial para bailar, todos estaban disfrazados con trajes de muy buena calidad y excelente maquillaje. Incluso nosotras estábamos muy bien disfrazadas, muy sexys, yo de diablita, con cuernos, cola, tridente, pollerita roja, remerita roja escotada, guantes y botas rojas. Nos estábamos divirtiendo un montón.

En la puerta del baño había un guardia de seguridad que me encantó apenas lo vi, alto, musculoso, y me miraba de una forma bastante evidente. Iba al baño muy seguido, no a propósito, sino porque mis amigas temían ser acosadas por tantas lesbianas juntas, así que cada vez que una quería ir íbamos en barra para "defendernos". Así y todo fuimos bastante acosadas por las mujeres en el baño... En una de nuestras travesías hacia el baño, cuando volvíamos yo me quedé atrás porque me encontré con un conocido en la puerta y nos pusimos a charlar. Cuando me iba ya no estaban mis amigas (siempre unas divinas ellas) y de repente alguien me sujeta la mano. Cuando me di vuelta para ver quien era tenía su cuerpo pegado al mio, haciendome sentir su pecho en mi espalda. Era el guardia de seguridad. Me dijo al oído "que divina que estas" y sin mas me acarició la cara girándola hacia la suya y me besó. Me di vuelta para sentir su cuerpo de frente. Me sujetó la cola para acercarme más todavía a su cuerpo. Sentí su miembro abultado en mi vientre, y nos besábamos apasionadamente mientras acariciaba mi cola por debajo de la pollera.

Me llevó de la mano hasta una puerta que no había visto antes y entramos. Era una habitación vacía, sólo tenía una silla. Se sentó y me sentó encima suyo. Comenzó a besarme el cuello y recién ahí me di cuenta que no sabía su nombre, así que le pregunte, me lo dijo riéndose y me preguntó el mío pero sin dejar de besarme. Yo lo acariciaba en la entrepierna por encima de la ropa, él acariciaba mis senos por debajo de mi ropa y me besaba el cuello, me mordía la oreja... Estaba tan excitada que me movía encima suyo para sentir su miembro por encima de la ropa, me movía como si la tuviera adentro, deseándola tanto... Él me sujetaba de la cintura y me movía mas rápido, y nos besábamos en la boca con desesperación. Se desprendió el pantalón y comenzó a tocarme con sus dedos entre mis piernas, hasta tocarme por debajo de la ropa interior. Yo deseaba tanto que me introdujera un dedo, pero en ese momento golpearon la puerta.

Eran mis amigas... que me habían visto entrar y pensaron que estaba demorando mucho. Yo no podía creer, pero ya habían cortado la magia, le dije que lo lamentaba y me fui con ellas. Él me pidió mi teléfono, me dijo que me quería volver a ver algún día. Yo se lo di y me fui a bailar con las hermosas de mis amigas...

Bailamos hasta no poder mas, y aunque me molestaba no haber podido satisfacer mis deseos, no podía parar de sonreír porque ellas me habrán quitado la posibilidad de tener sexo esa noche, pero yo tenía la satisfacción de haber seducido al único heterosexual del lugar...

6/9/09

el arte del destino...

A él lo conocí de casualidad. Es el amigo de un amigo, pero yo no lo conocía. Un día fui a visitar a mi amigo de sorpresa y estaba él... Apenas lo vi me pareció lindo, morocho, ojos verdes... Pero apenas lo escuché me encantó, es de esas personas demasiado simpaticas, alegres, inteligentes... Estaban hablando sobre arte entre ellos. Tan interesante era la conversacion que yo los escuchaba sin interrumpir, hasta que él notó mi silencio y comenzó a contarme que hacía cuadros, dibujaba y pintaba. Me explicaba sobre el significado de los colores, que era lo que estaban discutiendo. Habian impreso unos folletos y no se ponían de acuerdo con las muestras... Yo estaba encantada con él... y ellos estaban muy concentrados en su tema...

Cuando él se fue y quedé a solas con mi amigo, me dice: ¿que te pareció? Pero antes de llegar a contestarle me vuelve a preguntar: ¿qué te parece para presentárselo a tu amiga la morocha? Yo le respondí que me parecía bien, sin contarle que me había encantado para mí.

Pasaron los días y ellos se conocieron. Salimos los cuatro a cenar y fui notando lo encantada que estaba ella con él, más los comentarios que me hizo cuando fuimos al baño... Yo seguía sin decir nada de cuánto me gustaba a mí... y esa noche al irnos cada uno a su casa ellos dos se fueron juntos...

Al otro día ella pasa a visitarme para contarme los detalles de su noche con él. Yo pensaba que iba a sentir envidia, pero resultó que terminaron mal, se habían puesto a discutir hasta que se dieron un beso y discutieron todavía más. Yo me reía porque eran bastante cómicos los detalles de la discusión, pero ella estaba furiosa, diciendo que era un idiota.

Cuando hablé con mi amigo, me contó otra versión de los detalles cómicos, pero el final era más o menos lo mismo... él decía que ella era una tarada.

Pasaron los días y volví a cruzármelo de casualidad, hablamos un montón sobre nuestras vidas, sobre lo que pasó con mi amiga... y volvimos a hablar de arte y de sus cuadros y me ofreció mostrármelos algun día, llevándome a su casa.

Al tiempo volvimos a hablar y coordinamos la exposición de arte para el día siguiente. Me llevó a su casa y me fue mostrando todos los cuadros del living, los del pasillo, los de la escalera y finalmente los de su habitación... mientras yo miraba muy concentrada los detalles, los colores, me fascinaba, las formas, el rojo y negro sobre el lienzo blanco, el azul trazado en imagenes increíbles... Él ponía cosas dentro de una mochila, pero no le presté atención. Cuando terminé y él se me acercó le dije cuánto me encantaban sus cuadros, aunque las palabras me parecían insuficientes. Él me agradeció y me propuso salir a caminar, a apreciar la hermosa noche.

Estaba realmente hermosa la noche, el cielo estrellado, no hacía ni frío ni calor, era ideal para andar caminando al aire libre. Fuimos a la playa que estaba a pocas cuadras de su casa. Sacó un acolchado de la mochila y lo puso en la arena para sentarnos encima. En cuanto nos acomodamos me besó. Me besó suavemente, como acariciando mis labios con los suyos... a su lengua la fui sintiendo tímidamente, hasta que la sentí toda dentro de la boca, dominando a mi lengua que era ahora la tímida... y cuando estaba totalmente perdida en ese beso, tan rico que parecía eterno, se aleja un poquito de mis labios para decirme que yo le encantaba desde el primer día que nos vimos... yo no le dije nada, sonreí y me entregué a su cuerpo, lo acaricié, lo besé y volví a perderme entre sus besos, sus gemidos... lo hicimos toda la noche por debajo del acolchado, fue tan romántico, pero tan salvaje de a ratos que nos llenamos de arena... y nos dormimos.

Me desperté en sus brazos con el sol radiante sobre nosotros. Él seguía dormido y no pude evitar pensar en por qué me callé desde el principio, pero pensaba también en cómo las cosas al final se terminan dando, no importa tanto si me callo o lo digo. ¿O sí importa?