19/11/10

tocar fondo...


Habían pasado varios años desde nuestro último encuentro. Nos habíamos mantenido en contacto pero mas bien de un modo superficial.

Ese día me sentía triste. Él lo notó en mi tono de voz. Estuvimos una hora hablando por teléfono y me hizo sentir mucho mejor. Su voz tan sensual de locutor, su humor, su inteligencia... adoraba charlar con él. No demoró mucho en convencerme de encontrarnos otra vez.

Pero la tristeza y la melancolía no me abandonaban. Iba camino a su encuentro pensando, recordando, esperando que su compañía me haga olvidar un poco mis heridas. Estaba segura que me haría olvidar, con sus caricias tan delicadas, sus besos tan romanticamente suaves, su voz sensual susurrandome al oído mientras me desvestía. Habían pasado muchos años desde la última vez que nos vimos pero no me costaba para nada recordar con claridad lo bien que me había hecho sentir en la cama.

Cuando lo vi venir a lo lejos no lo reconocí. Recién cuando lo tuve a dos pasos de mí me di cuenta que era él. No podía ser. Sus ojos que yo recordaba tan lindos, con una mirada irresistiblemente seductora, ahora eran saltones, estaban como hinchados y tenía ahora la mirada de una persona nerviosa. Su cuerpo que tanto me gustaba abrazar era ahora tres veces mas de lo que solía ser... su pelo!! yo no podía creerlo, su hermoso pelo lacio largo que tantas veces acaricié estaba ahora cortado rente. Recién al escuchar su voz me convencí de que realmente era él.

Nunca me había sentido tan mal. Tenía ganas de dar media vuelta e irme. Me sentía la peor basura de la tierra, nunca fui una rubia superficial. Pero yo venía con una idea, con una figura en mi mente que ahora estaba totalmente distorsionada. Habían pasado años, es verdad, pero nunca me había imaginado que estaría así. No había visto fotos suyas actuales, nunca surgió en una conversación "me corté el pelo", "engordé un poco", no tuve manera de imaginarme nada.

Y quien soy yo para tratar de feo a alguien? Pero acaso no tengo derecho a rechazar a alguien que no me atrae físicamente? Y por qué me cuestionaba tanto?, si no quiero, no quiero. Pero algo en mi no me dejaba irme. No quería ser "mala"... y me quedé.

Cenamos, charlamos. Yo me sentía mal. No sabía que estaba haciendo ahí. No quería estar ahí. Nos acostamos por encima del acolchado y nos pusimos a ver una película.

Comenzó a acariciarme la pierna bien despacito. Yo no podía creer que la misma persona que me excitaba toda con las mismas caricias que estaba sintiendo ahora, me desagradara tanto, eran las mismas caricias que antes y me ponían más incomoda de lo que ya estaba. De poco me fui haciendo la dormida. Él no paró de acariciarme, bien suave y lento. En cierto momento comenzó a besarme despacito el hombro, bien suavecito recorría sus labios de mi hombro hasta mi codo. Yo seguía con los ojos cerrados haciendome la dormida, deseando que me dejara tranquila sin tener que pedírselo.

Sentía su excitación, era obvio que quería "despertarme", estoy segura que deseaba que yo inclinara mi cuerpo hacia el suyo, que apoyara mis senos en su pecho como tantas veces lo hice antes. Pero yo no podía moverme. Cómo deseaba haberme quedado sola en mi cama. Después de un rato de caricias y besos delicados, se cansó, paró y lo sentí darse media vuelta dandome la espalda. Me costó mucho dormirme, me sentía muy mal, pero finalmente me dormí.

Me desperté con su voz susurrandome al oído y su mano acariciando fuertemente mi brazo. El sol entraba por la ventana. El desayuno estaba a mi lado en la cama. Empezamos a desayunar charlando de cualquier pavada, hasta que me dijo "tenés suerte rubia de que soy un caballero, cualquier otro en mi lugar te hubiera violado", sonreí como pude y le dije algo estúpido como: "fa, me moría de sueño anoche, que horrible como me quedé dormida enseguida". Ni yo me la creía... No llegué a tomar ni la cuarta parte del café, le dije que tenía que irme y me fui.

Me fui mas triste y melancólica que antes. No entendía por qué dejaba que me pasaran estas cosas. Pero comprendí que me había hecho falta esta situación para poder entender qué era lo que estaba mal. Tal vez no me había dado cuenta del todo antes de que iba por mal camino, pero me daba cuenta ahora que nuevo camino debía tomar.