Habían pasado varios años desde nuestro último encuentro. Nos habíamos mantenido en contacto pero mas bien de un modo superficial.
Ese día me sentía triste. Él lo notó en mi tono de voz. Estuvimos una hora hablando por teléfono y me hizo sentir mucho mejor. Su voz tan sensual de locutor, su humor, su inteligencia... adoraba charlar con él. No demoró mucho en convencerme de encontrarnos otra vez.
Pero la tristeza y la melancolía no me abandonaban. Iba camino a su encuentro pensando, recordando, esperando que su compañía me haga olvidar un poco mis heridas. Estaba segura que me haría olvidar, con sus caricias tan delicadas, sus besos tan romanticamente suaves, su voz sensual susurrandome al oído mientras me desvestía. Habían pasado muchos años desde la última vez que nos vimos pero no me costaba para nada recordar con claridad lo bien que me había hecho sentir en la cama.
Cuando lo vi venir a lo lejos no lo reconocí. Recién cuando lo tuve a dos pasos de mí me di cuenta que era él. No podía ser. Sus ojos que yo recordaba tan lindos, con una mirada irresistiblemente seductora, ahora eran saltones, estaban como hinchados y tenía ahora la mirada de una persona nerviosa. Su cuerpo que tanto me gustaba abrazar era ahora tres veces mas de lo que solía ser... su pelo!! yo no podía creerlo, su hermoso pelo lacio largo que tantas veces acaricié estaba ahora cortado rente. Recién al escuchar su voz me convencí de que realmente era él.
Nunca me había sentido tan mal. Tenía ganas de dar media vuelta e irme. Me sentía la peor basura de la tierra, nunca fui una rubia superficial. Pero yo venía con una idea, con una figura en mi mente que ahora estaba totalmente distorsionada. Habían pasado años, es verdad, pero nunca me había imaginado que estaría así. No había visto fotos suyas actuales, nunca surgió en una conversación "me corté el pelo", "engordé un poco", no tuve manera de imaginarme nada.
Y quien soy yo para tratar de feo a alguien? Pero acaso no tengo derecho a rechazar a alguien que no me atrae físicamente? Y por qué me cuestionaba tanto?, si no quiero, no quiero. Pero algo en mi no me dejaba irme. No quería ser "mala"... y me quedé.
Cenamos, charlamos. Yo me sentía mal. No sabía que estaba haciendo ahí. No quería estar ahí. Nos acostamos por encima del acolchado y nos pusimos a ver una película.
Comenzó a acariciarme la pierna bien despacito. Yo no podía creer que la misma persona que me excitaba toda con las mismas caricias que estaba sintiendo ahora, me desagradara tanto, eran las mismas caricias que antes y me ponían más incomoda de lo que ya estaba. De poco me fui haciendo la dormida. Él no paró de acariciarme, bien suave y lento. En cierto momento comenzó a besarme despacito el hombro, bien suavecito recorría sus labios de mi hombro hasta mi codo. Yo seguía con los ojos cerrados haciendome la dormida, deseando que me dejara tranquila sin tener que pedírselo.
Sentía su excitación, era obvio que quería "despertarme", estoy segura que deseaba que yo inclinara mi cuerpo hacia el suyo, que apoyara mis senos en su pecho como tantas veces lo hice antes. Pero yo no podía moverme. Cómo deseaba haberme quedado sola en mi cama. Después de un rato de caricias y besos delicados, se cansó, paró y lo sentí darse media vuelta dandome la espalda. Me costó mucho dormirme, me sentía muy mal, pero finalmente me dormí.
Me desperté con su voz susurrandome al oído y su mano acariciando fuertemente mi brazo. El sol entraba por la ventana. El desayuno estaba a mi lado en la cama. Empezamos a desayunar charlando de cualquier pavada, hasta que me dijo "tenés suerte rubia de que soy un caballero, cualquier otro en mi lugar te hubiera violado", sonreí como pude y le dije algo estúpido como: "fa, me moría de sueño anoche, que horrible como me quedé dormida enseguida". Ni yo me la creía... No llegué a tomar ni la cuarta parte del café, le dije que tenía que irme y me fui.
Me fui mas triste y melancólica que antes. No entendía por qué dejaba que me pasaran estas cosas. Pero comprendí que me había hecho falta esta situación para poder entender qué era lo que estaba mal. Tal vez no me había dado cuenta del todo antes de que iba por mal camino, pero me daba cuenta ahora que nuevo camino debía tomar.
Ese día me sentía triste. Él lo notó en mi tono de voz. Estuvimos una hora hablando por teléfono y me hizo sentir mucho mejor. Su voz tan sensual de locutor, su humor, su inteligencia... adoraba charlar con él. No demoró mucho en convencerme de encontrarnos otra vez.
Pero la tristeza y la melancolía no me abandonaban. Iba camino a su encuentro pensando, recordando, esperando que su compañía me haga olvidar un poco mis heridas. Estaba segura que me haría olvidar, con sus caricias tan delicadas, sus besos tan romanticamente suaves, su voz sensual susurrandome al oído mientras me desvestía. Habían pasado muchos años desde la última vez que nos vimos pero no me costaba para nada recordar con claridad lo bien que me había hecho sentir en la cama.
Cuando lo vi venir a lo lejos no lo reconocí. Recién cuando lo tuve a dos pasos de mí me di cuenta que era él. No podía ser. Sus ojos que yo recordaba tan lindos, con una mirada irresistiblemente seductora, ahora eran saltones, estaban como hinchados y tenía ahora la mirada de una persona nerviosa. Su cuerpo que tanto me gustaba abrazar era ahora tres veces mas de lo que solía ser... su pelo!! yo no podía creerlo, su hermoso pelo lacio largo que tantas veces acaricié estaba ahora cortado rente. Recién al escuchar su voz me convencí de que realmente era él.
Nunca me había sentido tan mal. Tenía ganas de dar media vuelta e irme. Me sentía la peor basura de la tierra, nunca fui una rubia superficial. Pero yo venía con una idea, con una figura en mi mente que ahora estaba totalmente distorsionada. Habían pasado años, es verdad, pero nunca me había imaginado que estaría así. No había visto fotos suyas actuales, nunca surgió en una conversación "me corté el pelo", "engordé un poco", no tuve manera de imaginarme nada.
Y quien soy yo para tratar de feo a alguien? Pero acaso no tengo derecho a rechazar a alguien que no me atrae físicamente? Y por qué me cuestionaba tanto?, si no quiero, no quiero. Pero algo en mi no me dejaba irme. No quería ser "mala"... y me quedé.
Cenamos, charlamos. Yo me sentía mal. No sabía que estaba haciendo ahí. No quería estar ahí. Nos acostamos por encima del acolchado y nos pusimos a ver una película.
Comenzó a acariciarme la pierna bien despacito. Yo no podía creer que la misma persona que me excitaba toda con las mismas caricias que estaba sintiendo ahora, me desagradara tanto, eran las mismas caricias que antes y me ponían más incomoda de lo que ya estaba. De poco me fui haciendo la dormida. Él no paró de acariciarme, bien suave y lento. En cierto momento comenzó a besarme despacito el hombro, bien suavecito recorría sus labios de mi hombro hasta mi codo. Yo seguía con los ojos cerrados haciendome la dormida, deseando que me dejara tranquila sin tener que pedírselo.
Sentía su excitación, era obvio que quería "despertarme", estoy segura que deseaba que yo inclinara mi cuerpo hacia el suyo, que apoyara mis senos en su pecho como tantas veces lo hice antes. Pero yo no podía moverme. Cómo deseaba haberme quedado sola en mi cama. Después de un rato de caricias y besos delicados, se cansó, paró y lo sentí darse media vuelta dandome la espalda. Me costó mucho dormirme, me sentía muy mal, pero finalmente me dormí.
Me desperté con su voz susurrandome al oído y su mano acariciando fuertemente mi brazo. El sol entraba por la ventana. El desayuno estaba a mi lado en la cama. Empezamos a desayunar charlando de cualquier pavada, hasta que me dijo "tenés suerte rubia de que soy un caballero, cualquier otro en mi lugar te hubiera violado", sonreí como pude y le dije algo estúpido como: "fa, me moría de sueño anoche, que horrible como me quedé dormida enseguida". Ni yo me la creía... No llegué a tomar ni la cuarta parte del café, le dije que tenía que irme y me fui.
Me fui mas triste y melancólica que antes. No entendía por qué dejaba que me pasaran estas cosas. Pero comprendí que me había hecho falta esta situación para poder entender qué era lo que estaba mal. Tal vez no me había dado cuenta del todo antes de que iba por mal camino, pero me daba cuenta ahora que nuevo camino debía tomar.





6 opiniones:
pues duro y triste pero muy honesto, aunque aún asi me pregunto si se habra puesto deveras muy feo como pa que ni el recuerdo te estimulara. saludos!
Que feo, Rubia :-(
Pero al menos pensaste en tí y en lo que querías. A veces es necesario decir "no"... o darlo a entender ;-)
Besos!
que fuerte , debe ser horrible esta en esa situacion y no poder parar el tren , haciendo todo por huir de el , y no solo de el si no de la misma realidad con la que hemos vivido y nos empeñamos a vivir aunque el tiempo haya pasado...saludos!
que triste sentirte tan incomoda en un momento en el que se debia sentir placer y alegria, pero a la vez fue un lindo gesto no hacerlo sentir mal....
A veces hay que llegar a esos momentos dificiles para darte cuenta que hay algo que no estaba bien, me sucedio....
te sigo...;)
Saluditos
Hola rubia, esa no fue una anécdota muy exitante y me parece que si el tipo llega a leer lo que escribiste por acá todos los intentos de ser cortés fueron en vano, jaja.
Hola ! Hacia mucho que no pasaba, pero veo que no estas escribiendo últimamente. Este es uno de los relatos mas cercanos al alma y a los sentimientos que te eh leído. Realmente me impacto y puedo decir de cierto modo que es el que mas me gusto, realmente es muy distinto al resto y como te dejaron comentado por ahí no es una "anécdota excitante", pero si es una que te muestra tal cual sos, no tan come hombres (aunque recuerdo mas de un relato que nos mostrabas muy solapadamente ese lado)y que por mas que algunas historias suenen a ser superficiales a lo largo de estos años leyéndote, se ve a una persona tan humana como cualquiera que no le teme a vivir y que puede a demás de todo su vida transformarla en arte, en relatos y/o cuentos con una excelente narrativa.
Bueno Rubia, espero que estés bien y que de algún modo sigas explotando/explorando tu hermoso Arte de escribir.
Te dejo un Beso Grande !
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